COCINERAS DE LA PRISIÓN DE SANTA MARTHA ACATITLA
Una mujer en prisión pierde pronto más que su libertad, pierde a la familia y una docena de derechos que no tendrían que desaparecer, como si la condición de ser humano se perdiese también con la libertad. Uno de ellos es el acceso a una alimentación saludable y sobre todo digna.
En el penal de Santa Martha Acatitla, los alimentos proporcionados por el Estado, carecen sazón y un balance nutricional adecuado. Para denunciar estás irregularidades, en un trabajo conjunto con la ONG Mujeres en Espiral y las mujeres del CEFERESO, creamos una serie de imágenes que retratan la injusticia alimentaria en que subsisten, con una larga lista de alimentos básicos prohibidos dentro de los muros de la prisión, como las frutas frescas y la carne.
Además las internas deben crear sus propios utensilios de cocina, reciclando botellas, latas y encendedores.
COOKERS FROM SANTA MARTHA ACATITLA PRISON
A woman in prison soon loses more than her freedom, she loses her family and a dozen human rights that should not disappear, as if her condition of being human was also lost with her freedom. One of them is access to a healthy diet, which provides adequate nutrition but also dignity.
In the Santa Martha Acatitla prison, the food provided by the State lacks seasoning and an adequate nutritional balance. To denounce these irregularities, in a joint effort with the NGO Mujeres en Espiral and the women inmates of CEFERESO, we created a series of images that portray the food injustice in which they subsist, with a long list of basic foods prohibited within the walls of the prison, like fresh fruits and meat.
In addition, the inmates must create their own kitchen utensils, recycling bottles, cans and lighters.






